La Feria del Libro Tepoztlán existió durante nueve años en la mente de su creadora antes de hacerse realidad.
Inspirada por la actividad Llibre Gegant de Contes (El Libro Gigante de los Cuentos), originaria del pueblo de Mataró, en Cataluña —donde cada 23 de abril, Día de San Jordi y Día Mundial del Libro, niños y niñas se reúnen para que ilustradores locales den vida con sus trazos a los cuentos que ellos mismos han escrito—, Enna Román encontró la semilla de lo que sería la feria de Tepoztlán.

“La imagen de tantos niños y niñas formados bajo el sol de abril, con sus cuentos en la mano para colaborar con artistas locales, se me quedó grabada en la mente. No pude soltarla hasta que la hice realidad en el pueblo donde vivo desde hace casi nueve años”,
cuenta Enna, creadora y directora de la Feria del Libro Tepoztlán.
“La idea original era reproducir solo esa actividad: el encuentro entre los niños escritores y los ilustradores. Pero el evento cobró vida propia y se convirtió en la primera Feria del Libro y la Rosa Tepoztlán, como llamamos a las dos primeras ediciones, en alusión al Día de San Jordi, cuando en Cataluña se regalan libros y rosas, y las calles de Barcelona se llenan de publicaciones y color rojo.”
Desde su primera edición, en 2023, la FDLT ha crecido de forma constante. Dejó atrás el nombre de Libro y la Rosa para consolidar una identidad propia, y hoy se perfila como uno de los eventos literarios más significativos del estado. Tal vez suene ambicioso decirlo, pero el impacto que ha tenido en niñas y niños lo justifica: muchos de ellos han descubierto que sus ideas pueden llegar más lejos que el jardín donde juegan, que su imaginación puede ser leída y aplaudida por sus pares, por maestros y por adultos que los rodean.

Esta feria es única en su tipo: pone en el centro a la infancia, con la convicción de que los niños y niñas de Morelos pueden convertirse en grandes escritores.
Escribir es una de las expresiones artísticas más accesibles: basta papel, lápiz y curiosidad. Mostrarles que pueden expresarse de esta manera, y darles confianza para hacerlo, fortalece su autoestima, fomenta el pensamiento crítico, ofrece una actividad creativa y sana para su tiempo libre, y quizá incluso les abre un camino profesional hacia el futuro.
La Feria del Libro Tepoztlán no solo crece en profundidad, también en alcance. Cada año supera —y a veces duplica— la asistencia anterior, aumenta el número de cuentos recibidos en su esperada Convocatoria de Pequeños Escritores, y gana reconocimiento entre instituciones, expositores y colaboradores. Además, genera una derrama económica cada vez mayor para el municipio y la región.
Auguramos un crecimiento exponencial en todas las áreas para esta feria que nació en Tepoztlán, pero que pertenece a México y al mundo.

